La formación de maestros para todos los niveles del sistema educativo siempre ha sido una responsabilidad compartida entre el Estado y las comunidades académicas. Se ha constituido, además, como una exigencia vital en cada época para asegurar la calidad de la educación, sin embargo, deberíamos aspirar a la excelencia educativa, para construir proyectos de vida que contribuyan a las transformaciones del país.
La formación de maestros es una práctica social y pedagógica que históricamente ha estado determinada por los paradigmas de cada época, pero también por la búsqueda de modelos pedagógicos acordes con la realidad del país, la democratización del conocimiento y la resistencia contra las políticas neoliberales en la educación. En los últimos años, en esta dinámica, la enseñanza se ha orientado a la implementación de instrumentos estandarizados como las pruebas Saber y Pisa con un único criterio de calidad que deja de lado la pedagogía y los contextos.
Los efectos de la sociedad del conocimiento, el avance acelerado de la inteligencia artificial y las redes sociales en los sistemas educativos, deben activar de inmediato la elaboración de agendas propias y pertinentes que contribuyan a resolver problemas concretos, plantear alternativas estructurales y no solamente convivir con disposiciones internacionales impuestas.
El papel de la Universidad Pedagógica Nacional: una apuesta alternativa frente a la crisis
El Instituto Pedagógico Nacional y la Universidad Pedagógica Nacional han venido consolidando una alternativa cada vez más potente, para apoyar la solución a esta situación a través de sus proyectos institucionales, al darle un giro a los ejes misionales —docencia, investigación y extensión— para que se articulen, junto con la proyección social, hacia el camino de “educar para transformar”. En esta misma línea, por medio de las apuestas de regionalización e internacionalización avanza a una “Universidad sin fronteras”.
La universidad pública también debe garantizar bienestar, por lo que el abordaje que está implementando la UPN es el “Cuidado en y para el por-venir”, a partir de un sistema de cuidado, de información y el fortalecimiento de infraestructura física y tecnológica.
Con todos estos factores, sumamos elementos por la defensa de la educación pública, entendida para nuestro caso, desde la formación de maestros que tienen claro su proyecto profesional en el sentido ético y político, vale decir educar para la virtud y la vida ciudadana, en una Universidad que respeta el pensamiento libre, que lee y escribe para argumentar; que especializa sus lenguajes con lo mejor de los desarrollos actuales en el campo de la pedagogía, de la didáctica, de la evaluación y del currículo; que trabaja por una ética del cuidado que se interesa por el respeto, la responsabilidad, el afecto y la solidaridad entre los miembros de la comunidad universitaria; y que está siempre dispuesta a apoyar los procesos de construcción colectiva para comprender la realidad social que vivimos y ayudar a transformarla cuando es injusta, corrupta o violadora de los Derechos Humanos.
Reivindicar la profesión docente implica reconocer la importancia del saber pedagógico, que se construye a partir de las prácticas de enseñanza y procesos de aprendizaje, comprendidos en su complejidad como el conocimiento propio de los maestros y maestras, quienes se reconocen como sujetos éticos, pedagógicos y políticos. Así como el médico es profesional de la medicina, el maestro es profesional de la pedagogía. Su saber le da identidad y valor en la sociedad en la que interactúa con responsabilidad y sabiduría.
Parte fundamental de la formación de maestros en la UPN es dar las condiciones para el ejercicio de la autonomía o la mayoría de edad que, como decía E. Kant, es pensar por sí mismo, ponerse en el lugar del otro y actuar con coherencia entre pensamiento y acción. La formación en el espíritu crítico es tarea irrenunciable en la comunidad universitaria.
La investigación, la docencia y la proyección social son los horizontes que marcan la ruta
La oferta académica responde a los retos del presente, mientras reconoce el conocimiento del pasado, además de responder permanente a los retos de la educación en todos los niveles, en la escuela, en las comunidades, en las ciudades, en las zonas rurales y rurales dispersas.
La UPN continúa consolidándose como la única Universidad dedicada exclusivamente a la formación de maestra(o)s desde pregrado, posgrados y con las diferentes experiencias de profesionalización, para seguir democratizando el conocimiento; identificando y explorando nuevos retos que contribuyan a construir una educación de excelencia, que recoja los proyectos de vida de nuestros y nuestras estudiantes.